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Jhan Castillo Ingeniería de procesos
IA aplicada a procesos

BPMN no cambió: cambió la pila de estándares a su alrededor

BPMN NO ESTÁ CAMBIANDO. LO QUE ESTÁ CAMBIANDO ES LA PILA DE ESTÁNDARES A SU ALREDEDOR, Y ESO SÍ TE AFECTA.

2 min de lectura 8 de ago. de 2026 1 lámina
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Durante quince años el debate fue si BPMN era demasiado complejo. Ese debate terminó. Hoy la pregunta es otra: qué estándar cubre qué capa, ahora que hay agentes leyendo y ejecutando procesos.

La pregunta que se hace todo el mundo es si la IA va a reemplazar el modelado.

La correcta es qué capa del stack ya no cubre BPMN, y qué se está usando en su lugar.

Cuatro cosas concretas que cambiaron:

BPMN se queda donde siempre fue fuerte: legibilidad.

Sigue siendo lo que hace que un modelo se entienda entre herramientas y entre personas. No compite con nada de lo que viene abajo.

OCEL 2.0 aparece para lo que BPMN nunca resolvió: el dato.

Object-Centric Event Log es el estándar de portabilidad para object-centric process mining. Nace de una limitación real: el process mining clásico asume que cada evento pertenece a un solo caso, y los datos de un ERP no funcionan así. Una orden, un envío y una factura son objetos distintos que se cruzan.

Van der Aalst lo resume mejor que nadie.

En su sesión sobre OCPM lo planteó como pregunta: cómo vas a aplicar IA sin estructurar primero el problema. Su tesis, "No AI without Process Intelligence", es que el modelo object-centric es lo que habilita la IA predictiva y generativa sobre procesos, no al revés.

MCP entra en una capa que antes no existía.

Model Context Protocol estandariza cómo un agente alcanza los datos y las herramientas. Hasta hace dos años cada integración era a medida. Es la capa de conectividad de agentes, y no la cubre ningún estándar de proceso.

Y el marco conceptual ya tiene nombre.

Dumas y trece coautores lo llamaron ABPMS —AI-Augmented BPMS— en ACM TMIS: sistemas de proceso adaptables, proactivos, explicables y sensibles al contexto. Cuatro propiedades, no una lista de funcionalidades. Sirve como criterio para evaluar cualquier producto que te vendan.

Lo que esto significa en la práctica: si tu inventario de procesos está pensado como casos aislados, vas a chocar contra la misma pared que chocó el process mining clásico.

La notación no se volvió obsoleta. Se volvió una capa entre varias.

¿Tu organización sabe qué estándar cubre cada capa, o todo se llama todavía "el mapa de procesos"?